Cada vez que me entero que una película que acaba de salir al cine o que salió hace tiempo esta basada en un hecho verídico de inmediato acceso a Wikipedia y comienzo a leer sobre el caso. Así me ha pasado con películas como “Heavenly Creatures”, “Party Monster”, “To Die For” entre muchísimas otras. El caso de Teena Brandon, el cual fue dramatizado en el filme “Boy’s Don’t Cry”, no fue la excepción. De muy joven vi esa película, y hace unos años atrás me enteré de que había un documental llamado “The Teena Brandon Story” que salió meses antes de la versión ficticia el cual también contaba la historia de Teena. Nunca se me hacia haberlo visto, hasta que ayer se me ocurrió la brillante idea de buscarlo por youtube, y ahí estaba.
Cuando ves un documental que cuenta verídicamente una historia que ya has visto varias veces en otro filme de ficción no te vienen las cosas tan de sorpresa. Simplemente ves como te lleva al punto que ya sabes que te va a llevar, y lo único que haces es comprobar lo leal que fue el director del filme ficticio, que en este caso se trata de Kimberly Pryce, al caso verdadero. También otro detalle que te mantiene ahí es el hecho de que estas viendo a las verdaderas personas que estuvieron involucradas y que fueron interpretadas por actores famosos. En este caso vemos a Lana Tisdale, quien en el filme es interpretada por Chloe Sevigny, y John Lotter, quien en el filme es interpretado por Peter Sarsgaard.
Por otro lado también puedes ver que tanto del filme ficticio fue cierto y que tanto fue alterado por parte de los cineastas con tal de causar cierto impacto. Este es el típico caso en el que un cineasta se toma libertades creativas para poder contar su historia de manera más íntima. Hace unos días estaba escuchando en el radio a un locutor quejándose de un nuevo filme llamado "Game Change" el cual cuenta la historia de Sarah Palin durante su candidatura a vicepresidenta en el 2008. El locutor se quejaba de que había escenas que se llevaban a cabo en la privacidad del hogar de Palin y que era imposible que el guionista supiera que era lo que hablaba o no hablaba en esos momentos íntimos. Aquí es cuando el cineasta toma cargo del proyecto y escribe lo que, considerando el personaje, fuera prudente y razonable que dijera.
En el caso de “Boy’s Don’t Cry” Pryce se enfoca muchísimo en la “historia de amor” entre Teena y Lana, lo cual nos es imposible determinar que tan intensa fue viendo el documental únicamente. Pero la mayor libertad que se tomó fue cuando Teena es asesinada. En vida real los dos asesinos fueron a una granja en las afueras de la ciudad en busca de Teena. Llegando la mataron a ella, a la dueña de la granja, y a un amigo afroamericano de la dueña que estaba de visita. En BDC no sale el afreamericano para nada, y Lana esta presente durante la matanza. En vida real ella no estuvo ahí, pero este cambio le da al filme un toque emocional cuando Lana y Teena se miran una a la otra por última vez antes de que el asesino jale el gatillo. Es mas, aquí esta la escena…
En cambio tenemos otra escena sumamente impactante que parece haber sido creada por los guionistas. Se trata de la escena en la que los asesinos desnudan a Teena afrente de Lana para demostrarle que es mujer y Lana se tapa los ojos sin querer ver, o mas bien sin querer saber la verdad. Sin embargo en el documental la misma Lana cuenta que ciertamente eso pasó y ciertamente fue así como reaccionó. Me pregunto si fue doloroso para ella ver ese momento tan doloroso dramatizado en la pantalla grande.
Pues bien, “The Teena Brandon Story” no me abrió los ojos, ni siquiera me amplió mi conocimiento de lo que le sucedió a esta muchacha. Lo que si hizo fue demostrarme en que momento la realidad termina y la ficción comienza cuando se dramatiza un caso como este en un filme como BDC. Estoy seguro que este no fue lo que lo que los directores, Susan Muska y Greta Olafsdottir, tenia en mente cuando lo hizo, especialmente cuando este filme salio antes que el otro, pero ese es solo en mi particular caso. Es muy probable que las percepciones de ustedes ante él sean mas profundas.