Remembranzas: Desperado


Recuerdo una tarde en la que estaba viendo la tele mi mamá alcancé escuchar que estaba por estrenarse “Desperado” la secuela de “El Maricahi”, una película “mexicana” que había visto un tiempo atrás. Cuando finalmente se estrenó la película hizo mucho ruido, sobre todo por lo atractivo que eran sus dos protagonistas, Antonio Banderas y Salma Hayek. Por mi cuenta, lo único que sabía es que era otra película de acción común y corriente, aunque me llamaba la atención el hecho de que era la secuela de la otra. Como solía pasar, mi hermano Marco la vio primero, aunque en esta ocasión no me habló mucho sobre el filme, solo una escena en la que tres mariachis se agarraban a balazos con los villanos, y uno de ellos era interpretado por el que interpretó al original en la primera parte, solo que esta vez interpretaría a un personaje de reparto. De ahí en fuera no supe nada más.

Finalmente llegó el día en el que mi papá la rentó y la vimos todos en familia, aunque no es exactamente el tipo de película que uno puede ver en familia. “Hey, ahí esta el vato que sale en Airheads”, dije justo en el comienzo cuando Steve Buscemi hace su apariencia inicial, pero mas me sorprendió cuando vi al segundo personaje que aparece en pantalla, “HEY! CHEECH MARIN!”. Tan solo años atrás yo veía con muchísima frecuencia un filme llamado “Born in East L.A.”, filme dirigido y protagonizado por Cheech. Este es un filme chistoso y entretenido en el que Cheech interpreta a un personaje sumamente carismático que es deportado a Tijuana por error, y durante todo el filme hace diferentes intentos por regresar. A mi me gustaba ese filme mucho y me llegué a encariñar con el actor. Ahora lo veo en “Desperado” interpretando a un cantinero que parece estar molesto todo el tiempo y listo para matar a cualquiera que altere su día. Fue muy raro ver ese cambio, pero bueno, el filme seguía.

“Hey, ahí está Quentin Tarantino!” reaccioné ya que tan solo un año antes había estrenado “Pulp Fiction”. Pues bien, después de un largo rato comenzó la primer balacera en el mismo bar donde inició el filme, balas por aquí, balas por acá, etc. Lo primero que me impresionó fue la muerte de Quentin no tanto por que era Quentin al que le habían matado, sino por la manera en como lo mostró. Hay algo crudo y brutal con el hecho de que la última toma en la que aparezca un personaje sea en una que dura menos de un segundo y solamente vemos sus sesos saliendo por la parte de atrás de su cabeza. Más impactante aun fue la muerte de Cheech Marin, la cual fue lo opuesto de la de Quentin ya que con este, después de que le dieron un balazo en la cabeza, el Mariachi lo levantaba y lo veíamos con el agujerote en la cabeza y sangre escurriendo a través de su rostro. Cuando vi eso me quede, “Rudy? (El personaje de Born in East L.A.)”. Para este entonces ya estaba un poco impactado.

Finalmente llegó la batalla final en la que los tres mariachis se enfrentarían con los villanos, la cual ansiaba ver desde que mi hermano me contó de ella. Tres minutos después matan al primer mariachi, Quino, el cual tenía un estuche que disparaba un misil, y la última vez que lo dispara le cae a él mismo. Dos minutos después matan al del estuche-metralleta, o peor aun, matan “al mariachi original”. Que onda con todas estas muertes?

Minutos después, el filme termina completamente. Sabia que no me había disgustado pero claramente había algo que me molestó.

La volví a ver una segunda vez y fue cuando me di cuenta de lo absurdo que era en realidad el filme, y lo notable que era la necesidad de Robert Rodríguez por matar a todo personaje que no fueran los protagonistas, hasta el niño casi muere. Esto me molestó mucho. Claro, tenia trece años y no estaba consciente de lo mucho o poco que se le puede permitir a un filme ser absurdo, digamos que si en ese entonces hubiera visto “Sin City” hubiera dicho, “Como es posible que Bruce Willis le arrancó los testículos al Yellow Bastard con la mano?”.

Años pasaron, y poco a poco mi disgusto se fue desvaneciendo. En el 2003 sale la tercera parte, “Once Upon a Time in Mexico”, la cual es igual de absurda, pero esta vez no se sintió la necesidad de matar a personajes, al contrario, la gran mayoría sobreviven al final, incluso los dos mariachis que ocupan el papel de Campa y Quino ya que esta vez salen mas tiempo, tienen mayor personalidad, no se mueren a los tres minutos, y sobreviven gloriosamente.

Rodríguez cataloga dichos filmes como “caricaturas”, pero, raramente, se siente una madurez de una a la otra. Con “Desperado” tal parecía que Rodríguez estaba emocionado e impactado por haber estado a cargo de una superproducción, considerando como hizo con su opera prima, y decidió celebrar matando a todo personaje que se atravesara a excepción de la pareja protagónica. Pero después de haber hecho tantos filmes después, esa necesidad por matar se desvaneció para cuando llegó a la tercera parte. Me sorprende que Rubén Blades se haya salvado a final de cuentas.

3 comentarios:

Jorge Guevara dijo...
12:25 p. m.

funny thing, la estaba viendo anoche en la tele y tripeando eso mismo de lo absurdo, me acuerdo la primera vez que la vi en vhs también, porque mi jefa fue a verla al cine y cuando le pregunte como estaba me dijo, es la película más mamona que he visto y yo siendo un mocoso amigo del de la video de la colonia fui en chinga a rentarla cuando les llegó, ahorita la veo y ys porfín entiendo cual es la cura de que la movie sea así, pero cuando estaba morrito sólo era fuck yeah, que chingon se vió eso

Yeyo dijo...
1:12 p. m.

Dude...veias puras movies no aptas para tu edad.

Alvaro Zendejas dijo...
2:37 a. m.

¿Quien ve movies aptas para su edad?