Romeo, Julieta, y sus pistolas

El año era 1996, tenía 12 años, a punto de entrar a la secundaria. Viendo la tele una tarde vi el trailer de una película que mostraba balazos y escenas románticas, protagonizada por el retrasado de Gilbert Grape, filme protagonizado por Johnny Depp. Y también vi en los cortos que salía John Leguizamo, quien le hizo de Luigi en “The Super Mario Brothers”. El trailer parecía ser de un filme de Michael Bay o John Woo, por lo menos estaba editado de tal forma. Hasta que llegó el final del trailer y el nombre del filme se proyectó en la pantalla “William Shakespeare’s Romeo & Juliet”. Wah? Romeo y Julieta? Que no que se llevaba a cabo en Inglaterra y en otros tiempos? Después de unos momentos me cayó el veinte la posibilidad de que tal vez lo habían adaptado a estos tiempos, especialmente por que al comienzo del mismo nos informaban que la famosa historia, “…it’s happening in our time!”.

Nunca había visto algo así, y me llamó muchísimo la atención. Pero no la suficiente como esperar verla ansiosamente en el cine. WSRJ fue el filme que puso a Leonardo Dicaprio en el mapa como un icono de toda muchacha adolescente, de la misma manera que Robert Pattison lo es ahora. Fotos y fotos de el en la portada de los cuadernos de todas mis amigas de la secundaria, y fue precisamente por este hype que ver el filme se convirtió el objetivo de todas. A mí aún no me interesaba.

Mi hermano Marco fue al cine con una de estas aficionadas del filme, y llegando de su cita me contó detalles sobre la película que me llamaron la atención. Más que nada los detalles cruciales de la historia como la muerte de Mercutio a manos de Tybalt, y como Romeo venga la muerte de su amigo matando a Luigi a balazos. Y también me contó los detalles de cómo ambos Romeo y Julieta se mueren, sobre todo el hecho de que después de que él se envenena ella se da un balazo en la cabeza, cae a su lado recargada, y la sangre le salpica a él. Mi mente demente se imaginó una escena muy sangrienta y gory.

Pues bien, pasó el tiempo, llega una noche mi papá con tres o cuatro películas en vhs, lo cual lo hacia cada semana, y entre ellas estaba WSRJ. Metí el casette, le puse en play, y después de varios trailers comenzó. La introducción parece un trailer en sí, con la intensa voz de Pete Postlenwaite informándonos que dos jóvenes se tomaron sus vidas, una intensa música dramática de fondo, y una serie de imágenes mostradas a un ritmo sumamente ágil. Después de esta introducción vemos un enfrentamiento entre los Montesco y los Capuletos en una gasolinera, escena en la cual los actores actúan de una manera caricaturesca, especialmente Jamie Kennedy, el comediante. John Leguizamo saca la pistola, se la guarda, y la vuelve a sacar aventándola y atrapándola en el aire. En un momento le dispara a Benvolio mientras este está en el suelo, pero no sin antes posar con ambas pistolas de una manera “cool”. De igual manera la dirección y edición parecía ser parte de una caricatura. Los cortes son tan repentinos y ágiles que realmente no se entiende que es lo que está sucediendo, solo vemos a los actores disparar y disparar, sin que ninguno caiga muerto (Tybalt hiere a uno en el hombro, pero esa misma noche lo vemos como si nada). El personaje de Jamie Kennedy dispara y dispara y, según la edición, solo le da a un letrero que se encuentra por ahí.

Después de eso el filme ocasionalmente se serena, y ocasionalmente nos muestra escenas caricaturescas. Dos horas después, el filme terminó.

Por que el director, Baz Luhrman, tomó esa rara decisión de caricaturizar la historia? Es cierto que esta es originalmente una obra de teatro, y es cierto que los actores de teatro tienen que sobreactuar con mayor intensidad, pero hay una delgada línea entre sobreactuar y caricaturizar. Acaso Baz no la distinguió? Esto fue, y hasta ahorita es, lo único que aun me molesta del filme. Las escenas románticas son apasionadas, y bien hechas. Admiré la creatividad en cuanto adaptar la historia en tiempos modernos (Un detalle que me gustó fue que cada pistola tenia escrito al lado “swords”. Y en cierta forma entiendo por que la muchacha con quien mi hermano fue a verla no dejaba de llorar al final.

Pero hubo algo que el filme realmente resaltó, tal vez de manera no intencional pero lo hizo, algo que realmente me atrajo como nunca antes me había atraído: Pistolas. Casi todos los personajes tienen pistolas ya que en la obra todo personaje tenía una espada. Control de armas es completamente irrelativo en este filme, los personajes caminan casualmente por las calles con ellas, y en una escena “de cura” Benvolio y Mercutio “juegan” a un duelo de armas. Hasta en el librito que viene incluido en el soundtrack aparece una imagen en la que los Montesco posan con sus armas,“Se ven cool” pensaba yo.

Esto no me atrajo luego luego después de verla, pero a mi amigo Humberto si, y como resultado se compró una pistola de municiones en E.U., y si, la cruzó de este lado. Tiempo después seguí su ejemplo. Habían tardes en las que caminábamos por el centro a comprar cigarros (Ambos teníamos 14 años, así que teníamos que ser muy selectivos donde los comprábamos), con nuestras pistolas metidas en nuestro pantalón. Tan jóvenes éramos que no estábamos conscientes de lo estúpidos que éramos cada vez que hacíamos esto, pero nos veíamos tan cool fumándonos nuestros cigarros con nuestras pistolas en mano. Peor aun cuando comprábamos balas de municiones y nos disparábamos los unos a los otros, jugando. En una ocasión el me dio e la ceja, justo arriba de mi ojo, y yo le di entre ceja y ceja. De nuevo, no nos caía el veinte de lo estúpidos que éramos. Y la peor estupidez que hicimos fue cuando decidimos hacer un espectáculo para una línea de vehículos que esperaban la luz verde del semáforo.

Sacamos nuestras pistolas y nos apuntamos el uno al otro, amenazándonos. Hasta que nos dimos cuenta que estaba una patrulla en la línea decidimos huir, corriendo con aun nuestras pistolas en las manos. Imagínense, dos jóvenes corriendo desesperadamente por las calles con pistolas en las manos, que pasaría si otra patrulla nos hubiera visto? Hubiéramos sufrido terribles, pero terribles consecuencias. Afortunadamente nos refugiamos en la casa de un amigo que estaba cerca hasta que pasara cualquier tipo de peligro. En esa ocasión si nos cayó el veinte de lo estúpidos que fuimos y decidimos no volver hacer algo así.

Años después a Humberto se le descompuso la suya y la mía desapareció.

Después de eso, gracias a Dios, veía el filme por si mismo y no por su proyección de armas, y a pesar de sus defectos admiré mucho la dirección de Luhrman, quien en el 2001 hizo un filme que me impactó de por vida, “Moulin Rouge”.

Hasta ahorita no he visto “Australia”, pero bueno, algún día.

2 comentarios:

Enrique Antonio Mena Caviedes dijo...
7:38 a. m.

La caricatura se explica por el hecho de que la intención artística del dire es ridiculizar el enfrentamiento "ancestral", por irracional.
Tal como se dio cuenta Al Pacino en "Buscando a Ricardo III", es imposible para un NO inglés, interpretar adecuadamente un drama shakesperiano. Tanto así, que el verso más importante, DiCaprio lo dice a la carrera, sin darle la importancia que merece.
Lo otro importante, que hizo escuela, fue el acertadísimo uso de canciones contemporáneas, para la creación de la banda sonora, en vez de que sea una pieza orquestal, especialmente el tema de Radiohead, que usaron como fondo para los monólogos de Romeo.
Interesante spin off lo de creerse Montesco y el show en el cruce de la calle, debieron haber pedido dinero, diciendo que era una actuación

Enrique Antonio Mena Caviedes dijo...
7:41 a. m.

Publicitando la obra que interpretarán en su colegio. Esa excusa sirve montones.